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Guggenheim Bilbao - incógnitas
(CARTOGRAFÍAS DEL ARTE CONTEMPORÁNEO EN EUSKADI)


Fecha inauguración y cierre: del 6 de julio al 9 de septiembre
Comisario: Juan Luis Moraza
Ubicación: salas 301, 302 y 304

 

 

 


La influencia histórica en el arte vasco
El mismo espacio también alberga el primero de los tres esquemas generacionales que componen la muestra (los otros dos se encuentran en las salas 301 y 302). Se trata de grandes diagramas mediante los cuales se representan gráficamente los hechos históricos, políticos, culturales y tecnológicos que más influyeron en el cambio generacional artístico vasco, como puede ser la apertura de la Escuela Superior de Bellas Artes en Bilbao (1970), la muerte de Franco o la transición democrática, el desarrollo de las Autonomías, el final de la era industrial y el comienzo de la economía de servicios en Euskadi o la apertura del Museo Guggenheim Bilbao
(1997), entre otros.

Grupos como SUE (1969), Indar (1970), Ikutze (1973), Pamplona Ciudad (1976) o EAE (1980), preocupados por la razón estética vanguardista a partir de la cual adoptan una posición crítica frente a la realidad; la Nueva Escuela Vasca, término acuñado a partir de la exposición Mitos y delitos (Txomin Badiola, Ángel Bados, J.R.S. Morquillas, y CVA), llevada a cabo en 1985 en la sala Metronom de Barcelona; o la nueva generación de artistas surgidos de la nueva Universidad del País Vasco (y de sus planes de intercambio Erasmus, Séneca, etc.) nacieron como resultado de las inquietudes generadas por estos hechos históricos. Influenciadas por el devenir histórico nacen también nuevas estructuras de formación y producción surgidas desde finales de los años ochenta como Arteleku (1987).

Los esquemas y diagramas de la sala 302 del Museo muestran los datos extraídos de un intenso cuestionario al que han respondido 120 artistas de cuatro generaciones diferentes en el mes de mayo de 2007. Los artistas, galerías, museos, salas institucionales, gestores culturales, historiadores y críticos de arte, y centros de formación y producción más relevantes, ordenados cronológicamente tienen su reflejo en una auténtica constelación del ámbito artístico.

Los viajes y las estancias que más han influido en su formación y el desarrollo, la proporción de hombres y mujeres, sus deseos y motivaciones, los materiales y referencias de trabajo y las diferentes formas de subsistencia de los artistas vascos, también aparecen reflejadas en diferentes representaciones esquemáticas, ofreciendo un amplio abanico de la situación del arte contemporáneo en Euskadi.

Como complemento a la muestra, Juan Luis Moraza ha salpicado los pasillos y las salas que la integran con obras representativas de las cuatro generaciones de artistas vascos señaladas, así como con evocaciones de aquellas otras no presentes en Incógnitas y que quedan representadas por medio de embalajes vacíos sobre los que se han colocado sus fichas técnicas.

Trabajos de Oteiza y Chillida representan en esta exposición a los artistas vascos nacidos antes de 1945 (pasillo), otros de Juan Luis Goenaga, Fernando y Vicente Roscubas, Inés Medina o Darío Urzay identifican a la generación surgida alrededor de 1968 (sala 304); Txomin Badiola, Maria Luisa Fernández, Elena Mendizabal y Cristina Iglesias representan a lo que se vino a llamar la “nueva escultura vasca” (sala 301); y Paco Polán, Ana Laura Aláez, Txuspo Poyo, José Ramón Amondarain y Miguel Ángel Gaueca a los artistas pertenecientes a la generación posterior a 1986 (sala 302). Así mismo, la exposición se complementa con una programación de obras de vídeo arte realizadas en los últimos veinte años por artistas como, Judas Arrieta, Alaitz Arenzana & Maria Ibarretxe, Bene Bergado, Ramón Churruca, Juan Crego, Ana Dávila, Alberto Lomas, Jon Mantzisidor, Isabel de Naverán, Josu Rekalde, S.E.A.C., y Jesús Pueyo

Un arte con identidad propia
Como experiencia, las obras de arte se bastan a sí mismas. Pero el desvelamiento de sus orígenes, de las sensibilidades que les subyacen, de las aspiraciones que las estimulan, de los acontecimientos que las modifican muestra no sólo el contexto sino algo de su mayor y más íntima singularidad. Sociedad, cultura, política, economía, estética, componen y estructuran nuestros modos de sentir, de pensar y de actuar. Así, el desciframiento de esos contextos ayuda a encontrarse con la obra, pero sobre todo a apreciarla de un modo más completo. Con todo, cada sociedad es en sí compleja en su composición, en su consistencia y en sus relaciones con otras; y el arte, fenómeno singular dentro de las culturas, condensa y transmite una intensificación de la experiencia que produce efectos perceptivos, emocionales y conceptuales.Recíprocamente, las obras informan de esos contextos.

En cada presente conviven varias generaciones de artistas y esta convivencia, a veces apacible, a veces conflictiva, es siempre enriquecedora no sólo porque dota de fertilidad al desarrollo cultural, sino, sobre todo, porque en esa vivencia común, se posibilita la transmisión cultural y la renovación. Desde los artistas vivos de las generaciones que comenzaron a desarrollar su actividad en la década de los 50, hasta los jovencísimos artistas que están iniciando su aventura, en las derivaciones y desarrollos del arte se desvelan aspectos de lo real no fácilmente apreciables. Los artistas vivos son los protagonistas activos de un momento crucial, el tránsito vertiginoso del moderno al contemporáneo, de la era de la producción industrial a la era de la gestión de servicios, de la era de lo local a lo global, de la ideología a la economía, de la responsabilidad al interés, de la linealidad a la complejidad. Ésta es, por eso, una exposición sobre ese límite generacional.

Guggenheim - Bilbao

 

 

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