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La primera división que se percibe inmediatamente a la vista de mi trabajo de investigación plástica es conceptual. Por un lado la formal o Expresionista Abstracta y/o Geométrica, realizada durante los primeros casi veinte años (1978–1995) y por otro lado la perceptora o Abstracta Simbólica, realizada en los últimos diez (1996-2006). Con la primera, eduqué mi voluntad y sensibilidad perceptiva para entrar en la segunda de lleno y estar preparada para ser capaz de sentir y organizar la comprensión del problema orgánico-energético a resolver: la propia Identidad y Dignidad del Ser Femenino.

La segunda división es estructural y se realiza en función del método a seguir, el cual se ha partido en seis bloques: A, B, C, –formal– D, E, F –perceptora–.

La tercera división es en base a la parte funcional a analizar: Emocional, Mental y Espiritual.

La cuarta división es la totalidad de las 18 series, tituladas separadamente que componen la globalidad de la investigación. De cada una de ellas, se presenta una muestra en la exposición.

Elección de la actitud

Aunque son muchos los artistas que me han interesado y con los que me he estado identificada a lo largo de mi propia investigación plástica: Giotto, Velázquez, Cezanne, Van Gogh, Matisse, Picasso, Rothko, Pollock, todo el Expresionismo Abstracto –americano y europeo– Malevitch, Mondrian, Oteiza, Sol Lewit, Carl Andre, Yayoi Kusama, Baskiat, Lee Bontecou, fueron Piet Mondrian y Jorge Oteiza con los que me sentía más directa y específicamente identificada a la hora de tomar la decisión respecto a cual sería mi actitud con el arte; cual su funcionalidad: El conocimiento de la realidad.

Muy pronto, por los 78, en segundo de carrera, después del necesario aprendizaje de técnicas y métodos de representación, y previo un estudio exhaustivo analítico de la necesidad, sentido y funcionalidad del arte, decidí que yo quería usar el arte como herramienta de conocimiento. ¿Conocimiento de qué?. De la Realidad, me contestaba a mi misma. Y lo cierto era que desde los principios, en la práctica de la representación del natural, con el dibujo, la pintura y la escultura, la percepción de las cosas visibles se hacía más exacta, más real. Enseñé a mis ojos a mirar, para inmediatamente tomar una posición en el arte, de usarlo científi camente. Desde la pintura, sentía a Mondrian conceptualmente el más cercano a mis intenciones y necesidades:

“El ver expresivo no se limita al arte: examina profundamente todas las manifestaciones de la vida: así la unidad general de la vida se hace posible. El ver puramente expresivo lleva a entender la estructura que
subyace en lo existente: hace ver la relación pura….¨ (1)

En la generación de artistas vascos a la que pertenezco, nos tocó en suerte el contacto directo con la obra y la persona de Oteiza, y en lo que respecta a mi trabajo, su influencia fue el otro pilar fundamental de identificación. Desde la escultura, Jorge Oteiza desarrolló una actitud consciente de interrelación del arte con la vida. El arte como metalenguaje, decía él, aportando toda su teoría de desocupación de la forma: el concepto de Vacío Oteiziano.

“El artista tiene así en depósito (no para siempre) una tarea de urgencia humana y social que cumplir: transformar la visión incompleta y temerosa, vacilante, de un hombre aun no instalado en su tiempo cultural… ..(o de una mujer, añado yo) El arte es un laboratorio, el estilo de laboratorio que es el artístico, concluye en el laboratorio y si no, no pasa a la vida…” (2)

He de decir que muy pronto, y tras un profundo análisis teórico de la funcionalidad del arte, estudiando sicológica y socialmente la actitud que subyacía en cada una de las épocas históricas del arte, y dominando para entonces la representación del natural con las disciplinas del dibujo, la pintura y la tridimensión en barro, decidí que utilizaría el arte científicamente, como método de análisis de la realidad. ¿De qué Realidad? De la realidad de las mujeres en la sociedad, me decía a mi misma, en aquellas décadas, 70-80.

Apoyaban mis hipótesis, las palabras de Jorge Oteiza:

“Me interesa mucho la investigación, pero la investigación tiene que dar unos resultados hacia el hombre. Hoy el arte no está en los museos. El arte tiene que estar en el hombre. El arte no es para los museos, es para el hombre, dentro del hombre. El hombre es el pastor del Ser.¿Qué es el artista? El artista es cazador del Ser. ¿Qué es Arte? El arte, en Euskera, en vascuence, es trampa. El artista es tramposo: hacedor de trampas, ¿trampas para qué? en la prehistoria, para cazar el animal para el sustento físico, pero también para cazar a Dios, o también para cazar protecciones, cazando el Ser instintivo.” (3)

En el principio de mi propia investigación con el arte, entendía yo, que, La Naturaleza se sintió en la necesidad de dividirse en femenino y masculino, pero el Espíritu, el Ser, necesita sentirse entero, unifi cado, y sus necesidades son más amplias y globalizadoras que las llamadas naturales; las cuales son solo una parte del Ser.

Suponía que por cuestiones de supervivencia de la especie humana, a las mujeres se nos impuso la renuncia a nuestro espíritu –nuestro Ser global unifi cado– con la intención de que cuidáramos de la especie, ser madres, enfermeras, cuidadoras en general de la vida, y esto debió de confundir en la percepción de la feminidad, relacionando a ésta solo con el hecho de ser madres, es decir, siendo solo naturaleza. Nuestro ser, quedo totalmente castrado, doblegado solo a una función, importantísima para la continuidad de la especie, de valor humano incalculable, desinteresado como ningún otro, está claro, pero el precio de castración del Ser fue tan dramático que sus consecuencias aparecerían más tarde o más temprano. La realidad, averiguaba, es que el concepto de feminidad, tiene una radiación mucho más amplia, que la parte que la naturaleza usa.

Por otro lado, la generación de mujeres a la que tengo el orgullo de pertenecer, hemos tenido, querido, hacer en pocas décadas tal enorme transmutación de nuestro concepto de identidad femenino, que, para poder desarrollar potencialidades largamente reprimidas y castigadas sin que por ello tuviéramos que renunciar a nosotras mismas, es decir, seguir siendo mujeres y también madres, si así lo elegíamos, hemos tenido que ir desvistiéndonos de capas de historia selladas en cada una de nuestras células de materia física, electrificada en cada tramo nervioso y camufl ado e invertido entre los pliegues y rincones de nuestra mente y cerebro.

Mi enorme necesidad interior, mas la inspiración directa de la obra de los artistas Oteiza y Mondrian, fundamentalmente, me obligaron a entrar en el análisis social que me ayudara a entender por qué las mujeres estaban tan desvalorizadas socialmente, por qué estaban tan desprestigiados los valores femeninos y por qué se justifi cada o minimizaba la violencia física y moral que sufríamos, los abusos sexuales en la calle, en el trabajo, en la casa. ¿Y qué decir de la discriminación profesional? La aspiración natural a una posición de poder político, por ejemplo, era algo que podía destrozar la mente de cualquier mujer, no hace tantos años. Sin embargo hoy, somos muchas las personas, hombres y mujeres, a las que nos gustaría deconstruir el heroísmo con el que se reviste la violencia de las guerras.

Mondrian: “El ver interiorizado, expresivo, es el contenido de la nueva conciencia del tiempo, y debe revelarse cada vez más, ya que la conciencia en el ser humano crece y con esto, automáticamente, elimina todos los obstáculos, como la tradición, etc.”. (4)

Decisión del Método

El método experimental analítico que decidí utilizar, se fue estructurando en seis bloques fundamentales a medida que fui trabajando en los conceptos y en las funciones. Quedó finalmente estructurado de esta manera: para el análisis formal plástico: en los apartados A, B, C y para el análisis preceptor orgánico: en D, E, F.

A) Análisis de todos y cada uno de los elementos formales que componen la imagen plástica.

“El elemento femenino purifi cado sí que es ahora el elemento femenino interiorizado, pero sigue siendo femenino, es decir, nunca se convierte-con el tiempo-en el elemento masculino. Sólo se le han quitado lo más exterior, o, más bien, lo femenino mas exterior ha cristalizado en una feminidad más pura”(5)

La negación primero y más tarde la agresión y la falta de respeto social hacia los valores intelectuales artísticos femeninos habían impregnado mis genes ya antes de nacer, por lo que integrar en mi propio ser mi condición de mujer, madre y artista, solo fue posible a través de un exhaustivo análisis histórico, y de aun un más exhaustivo y doloroso psicoanálisis freudiano personal, (totalmente esclarecedor y terapéutico) que lleve paralelos e interrelacionados con mi labor de investigación artística práctica, pintando.

Esta lucha por ser y ocupar las posiciones profesionales, artísticas y sociales que sentía merecía, dadas mis cualidades artísticas, me llevó a usar mi talento precisamente como herramienta de análisis y conocimiento de la realidad. Realidad ésta que, al ser conocida, podría yo manejar con más destreza y menos sufrimiento, pensaba.

Tomado conciencia del concepto de saturación de cada uno de los colores primarios, la lección prontamente aprendida en el proceso de la investigación artística, fue el posicionamiento de perspectiva pura. Comprendí pronto que, para saber quien realmente era, tenía que independizarme del contenido cultural recibido, que convenientemente prefería seguir viéndome solo desde un concepto totalmente desvalorizado de ser mujer y madre. Tenía por tanto que independizarme desde y en todos los aspectos fundamentales del ser humano: emocional, mental y espiritual.

Diríamos que el primer gran paquete de conciencia plástica en el que tuve que investigar fue formal: la asunción consciente de los conceptos de saturación, de medida, de composición, estudio y definición de los límites, construcción de tridimensionalidad pura, multidimensionalidad, etc., hasta llegar a la concepción del punto, en su cualidad de positivo y negativo, como elemento formal único necesario para la construcción de la imagen plástica.
Series que pertenecen a esta parte del proceso A) para la:

Liberación Emocional Femenina

  1. Saturación del color primario y su espacialidad abstracta
  2. Dialéctica bidimensional-tridimensional,
  3. Construcción del espacio interior y análisis de su interrelación con el exterior.
  4. Ocupación de espacios exteriores durante determinados tiempos.
  5. Significados Sicoanalíticos
  6. Imagen Potencial o Tridimensionalidad pura
  7. De los límites y Productos. La forja del Alma.
  8. Desde la medida a la emoción
  9. Despegue o Liberación Emocional Femenina

B) Divisiones perpendiculares (cortes horizontales, y cortes verticales) en los planos rectos verticales amarillo, rojo y azul y su interrelación visual dinámica móvil. La visión de la indivisibilidad del PUNTO.

Me traslado a Nueva York y la propuesta de trabajo que viajaba conmigo era: “atomizar los planos” con los que había construido toda la obra anterior. No se me quitaba de la cabeza la multidimensionalidad conseguida en la imagen 8color.pcx del catálogo de la exposición clausurada en la Sala Rekalde. Instalada en el estudio de Brooklyn, inicié las series: Pertenencia, Conciencia de la Diferencia y Energía Pura. Título que engloba a estas tres series: Expresiones desde la Unificación.

También deseaba “pintar” yo misma, con mi propia mano, esos puntos de color puro amarillo rojo y azul, construyendo imágenes que dejaba fl uyeran desde una actitud de despegue total de intención alguna. Se podría
decir que eran realizadas desde el desdoblamiento de la meditación.

Expresiones desde la Unificación puede considerarse, por un lado, continuación de la anterior (A) que lo es, pero ésta está realizada desde otro plano en el que ya han sido formales y desde él pretendía crear imágenes que expresaran identidades completas en sí mismas, por la asimilación de los conceptos de:

  • Pertenencia
  • Conciencia de la Diferencia
  • Energía Plástica Pura

Mi hipótesis en este punto de la investigación era que, desde la unificación quizá sería posible ir entrando, ir comprendiendo, la estructura misma de la creación.

La traslación de este concepto al plano humano, sería la consideración de cada persona como Identidad Propia, perteneciente a la Creación o Realidad, capacitada por su mismidad Espiritual en la acción manifestada en el plano Físico Humano. Es decir, la división primera y última quedaba superada, realizándose la UNIFICACION de los planos Espiritual y Humano.

Series que pertenecen a esta parte del proceso B) para la:Liberación Mental Femenina
10a- Pertenencia, Diferencia y Pura Energía.
10b-Atomización del plano. Puntos.

C) Análisis de los límites entre dos puntos: Encuentros con el Corazón, la Mente y el Cerebro.

Formalmente, había entendido que un Punto de color, era la proyección de la Luz, con Identidad Propia, en cualquier lugar e instante de la multidimensionalidad de la Realidad. Y ahora quería experimentar qué ocurría, qué había, en la interacción de Dos puntos elegidos al azar de la multidimensionalidad de la Realidad. La serie 11ª. fue extensísima, pero finalmente elegí de ella tres resultados con los que titulé las tres siguientes series: Mente, Corazón y Cerebro.

Series que pertenecen a esta parte del proceso C) para la: Liberación Mental Femenina
11a- Los limites entre dos puntos
11b- Mente, corazón y cerebro

D) Utilización de los contenidos obtenidos durante el análisis formal del Método Plástico para el análisis perceptivo interior de la experiencia personal: La deconstrucción de los contenidos de valor, establecidos por el poder unilateral masculino en la horizontal –vista-mente– vaciando el contenido de la misma, para adquirir mi propio mirar. Decodificación de la estructura masculina del mirar.

Durante muchos años, como artista me sentí muy identificada con las aportaciones de Mondrian y creo que es noble por mi parte, hacer aquí un reconocimiento de mi agradecimiento a sus aportaciones artísticas e intelectuales. Pero, paradógicamente, a la vez que esa admiración a su trabajo me ha servido como plataforma de desarrollo de mis propias investigaciones plásticas, para poder ser honesta y consecuente con mi generación, me ha tocado como artista, por un lado, con el estudio de los límites y, por otro, con la valoración de la medida, crear la tridimensionalidad pura, y por otro, deconstruir su grandiosa aportación: de la Relación Ortogonal, horizontal-vertical, para, atomizando los planos, llegar a la indivisibilidad del Punto, referencia formal límite, que me obligó a entrar en el análisis perceptor, a través de los tres puntos orgánicos: Mente, Corazón y Cerebro.

Digamos que mi trabajo en arte ha sido ir unos cuantos pasos más adelante que Mondrian en el análisis formal plástico –llegando al punto como único elemento constructor de la imagen– pero lo que considero de más valor en mi contribución artística, es la permanente interrelación de los elementos plásticos formales, con el mundo psicológico, (emocional y mental), y con la dimensión espiritual humana. Quiero decir, que aun aportando una evolución artística formal muy innovadora, lo realmente importante es que aplico ésta científicamente en la propia experimentación humana.

Formalmente llegue a la conclusión de que es el punto, en su doble condición de positivo y negativo, el único elemento formal necesario para la construcción de la imagen, y Perceptualmente, es el Espiritual humano individual el único elemento vital orgánico, necesario para la construcción y justificación de una vida. Estoy hablando de la Identidad y de la Dignidad del Ser, en sí mismo.

El método formal de mi trabajo ha sido la deconstrucción y división de la vertical y de la horizontal plástica, para el encuentro con el punto como único elemento totalmente necesario para la construcción de la imagen plástica, pero el resultado humano es el encuentro, el hallazgo, la toma de conciencia del concepto de división plástica, la dualidad plástica, como estructura de poder para la eliminación y absorción de identidades, la cual, también posee –como el punto– su condición positiva: la supervivencia, y su condición negativa: pérdida temporal de la identidad.

En cuanto pude disfrutar de una mente vaciada, dejando su contenido en imágenes pintadas, la estructura total de mi Ser fue encontrando su posición y estructura correcta y coherente a la propia identidad femenina, pudiendo aceptar sin confl icto ni culpa mis capacidades intelectuales artísticas –espirituales– con las recibidas y, orgullosamente aceptadas y agradecidas, de la naturaleza: la maternidad elegida, no impuesta, ni mucho menos condicionada a la castración del resto del Ser femenino.

Series que pertenecen a esta parte del proceso

D) para la: Liberación Mental Femenina

12- Transparencias
13- El mundo de las formas
14- Las flores del mal o Vaciando el contenido de la mente

E) Con una mirada propia femenina, procedo a la eliminación de las estructuras de dualidad sicológica del sistema nervioso central, o vertical. En su desarrollo, me encuentro con El arquetipo de la Gran Madre –división original– , el de la Niña Divina o Diosa Femenina y con el arquetipo de la asesina o Absorción de la carencia, como defensa protectora del Ser.

La defensa de la feminidad suele ser pensar que ésta implica renuncias internas; pérdidas, pues ser femenina ignifica no poder competir con la fuerza y el poder masculino, que, en su manifestación negativa, ha generado y genera violencia, en muchos casos y casas.

En mi caso, y supongo que en el de muchas mujeres, con el corazón destrozado, para no destruir mi mente, preferí caer en una neurosis y me identifi qué con la parte agresora para, por un lado, conseguir su fuerza y convertirme en la superpotente – La Gran Madre – y por el otro, absorber todo el dolor y culpa de la víctima, con la consiguiente toma de responsabilidad social humana femenina, que es la que tan apasionadamente ha motivado todo este trabajo mío, artístico sí, pero también, filosófico, científico, y social.

Con la capacidad de mirarnos con ojos decodificados, las mujeres podemos averiguar los momentos que nos llenaron de miedo, asociándonos con la parte agresora y absorbiendo su culpa, es decir, protegiendo al agresor de la feminidad, que, aun siendo de origen masculino, se presenta tanto a través de las mujeres como de los hombres. De hecho, los arquetipos sociales, los recibimos a través de nuestras propias madres y padres, para luego simplemente repetirlos, pasiva o activamente.

La plaga de agresión a la feminidad la tenemos todas y todos interiorizada en nuestro ser dividido.
Series que pertenecen a esta parte del proceso E) para la: Liberación Espiritual Femenina

15- Trascendencia del Ego
16- La que también soy. El Bosque de Arantzazu.
17- El punto, en su cualidad de negativo y positivo, único elemento plástico formal imprescindible, para la construcción de la imagen.
18- Júbilo del Ser. Transmutación de la absorción de la carencia femenina. Ser –femenino– unifi cado y maduro para su participación en las decisiones culturalespolítico-sociales.

F) Resultado final del proceso de la investigación experimental del Método: La restitución del Sistema Orgánico - alineación y conjunción de ejes vertical y horizontal, en un solo punto. Conexión directa y espontánea, sin ningún tipo de renuncias; corazón, mente, cerebro y espíritu unificados.

Análogamente a la superación del concepto de interrelación perpendicular de Mondrian, a través de mi teoría del punto, con mi aportación del concepto de división plástica, añado, no solo en cuanto a lo femenino se refiere, una teoría plástica que va más allá de la temporalidad del vacío, para conseguir resultados totalmente integradores en la Unifi cación del Ser, al ser ésta –mi teoría de la división plástica– aun más fundamental o primaria que el concepto de vacío de Oteiza, ya que no solo se restablece –conociéndolo y vaciándolo– el inconsciente, sino que se identifi can y reconocen los arquetipos sociales –inconsciente colectivo heredado– lo que, libera, suelta, de estos condicionamientos limitados e inmediatamente surge la Unifi cación del Ser –superadas las divisiones de raza, religión, cultura, género, etc.

Como declaré al principio de esta presentación de mi trabajo, ambos, Oteiza y Mondrian, han sido mis fundamentales maestros; pero siendo la mía una dedicación artística científica, totalmente comprometida con lo social, es también mi cometido aportar evoluciones plásticas ajustadas a la generación actual, y habiendo tenido yo misma que experimentar e investigar sobre el concepto de Vacío Oteiziano, al menos en lo que respecta a más de la mitad de los humanos, el género femenino, hemos de además de decodifi car la mirada, emanciparnos de la división de género y ser seres totalmente integrados, tanto interna como socialmente. Construir individuidad y colectividad íntegras e integradas.

Con la teoría de la división plástica - decodifi - cada la mirada e identifi cados los arquetipos sociales adquiridos, recuperamos todo nuestro saber y toda nuestra autoridad y responsabilidad en las decisiones a tomar respecto al mundo en el que todos vivimos.

Y aquí, para cerrar este escrito, desearía citar a Krishnamurti, cuyas lecturas me han acompañado y ayudado muchísimo en la última década.

“El ser Unificado, no necesita ¨ pensar ¨ para saber lo que necesita. Ni necesita ¨desear¨ para saber lo que le viene bien. Simplemente, vive, sigue su instinto y su intuición fundamentalmente, porque está conectado al resto de las fuerzas vivas de la naturaleza”.

(1) Quousque Tandem. Jorge Oteiza. Colección Azkue
(2) El arte plástico y el arte plástico puro. Piet Mondrian. Edit. Victor Leru SRL.
(3) Oteiza Jorgeri Littera&Musika/1
(4) El arte plástico y el arte plástico puro. Piet Mondrian. Edit. Victor Leru SRL.
(5) El arte plástico y el arte plástico puro. Piet Mondrian. Edit. Victor Leru SRL.

 

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